Pensé que, cuando terminara el tratamiento, quizá despertaría una mañana sintiéndome yo otra vez. Imaginaba que volvería a reconocer mi cuerpo, mi cara y a la persona que me miraba desde el espejo. Pensé que terminar el tratamiento haría que todo se sintiera más ligero.

Pero no pasó así.

Me sentí agradecida. Y también profundamente triste. Incluso ahora, sigo despertando poco a poco a todo lo que viví, intentando entender que me pasó a mí. Creo que todavía estoy tratando de aceptarlo.

Algunas de las cosas más difíciles no terminaron con el tratamiento. Todavía tengo miedo de que el cáncer vuelva. Sigo lejos de Ecuador y de las personas que para mí se sienten como hogar. Estoy intentando encontrar trabajo y estabilidad, mientras aprendo a tener paciencia conmigo y con un cuerpo que no ha vuelto a ser como imaginaba.

También empecé a notar que algunas partes de mi vida anterior ya no encajaban de la misma manera. Las amistades, las relaciones familiares y los sueños que tenía empezaron a sentirse distintos frente a la realidad que estaba viviendo. Todavía no sé qué pertenece a esta nueva etapa. Me ha costado aceptar que quizá no vuelva exactamente a quien era antes, o que las cosas no sucedan como alguna vez las imaginé.

Me habría gustado que las personas entendieran cuánto dolor sentía. Estaba profundamente triste, enojada, sola y, a veces, abandonada. No necesitaba que me dijeran que fuera fuerte. Necesitaba tener espacio para decir lo que llevaba dentro, sin tener que hacerlo sonar esperanzador ni fácil de escuchar. Ojalá las personas cercanas a mí hubieran encontrado formas de estar más presentes que yo pudiera sentir como amorosas.

No tengo una respuesta clara sobre qué me ayudó. Yo también sigo intentando entenderlo.

Por ahora, hacer espacio para un nuevo capítulo significa recordar que mi vida todavía tiene opciones. El cáncer es parte de mi historia, pero no es toda mi historia y no tiene por qué ser el final. Quizá esta etapa tenga que ver con volver a elegirme y preguntarme qué quiero ahora. Me viene a la mente la palabra renacer, aunque todavía estoy descubriendo qué significa para mí.

No estoy empezando de nuevo con todo resuelto. Sigo en medio de este proceso, haciendo espacio para lo que viene.